viernes, 21 de febrero de 2025

Trascendió un Gran maestro de la Ciencia Penal: Prof. Dr. Dr. multiple hc Claus Roxin

 


El mundo de la justicia penal está de luto. Nadie como él ha dado forma al derecho penal constitucional moderno con tantas ideas e impulsos y le ha otorgado un perfil constitucional radicalmente liberal, que también exigió para los procesos penales.

Ningún otro país ha desarrollado un sistema de imputación penal tan amplio y a la vez flexible como piedra de toque y garantía de este perfil, mediante el cual la imposición de la pena en cada caso individual está ligada a criterios claros e independiente de la arbitrariedad judicial. 

Y nadie más ha elevado la cultura de la justicia penal a un nivel más alto que Alemania, mucho más allá de Europa, América Latina y Asia Oriental, a través de su obra, que ha sido traducida a muchos idiomas, a traves de su trabajo personal en sus giras de conferencias que han llenado auditorios enteros, y a través de sus numerosos y destacados estudiantes en todo el mundo, a través de los cuales el abuso político del poder criminal se reconoce y se hace imposible en un estado constitucional.  

Claus Roxin abogó por un derecho penal humano que se abstuviera de represalias y se limitara a garantizar la coexistencia pacífica, es decir, a la protección de los intereses jurídicos. 

Esta petición no quedó en lo meramente teórico, sino que contribuyó a dar forma a la actividad legislativa a través de numerosos proyectos alternativos en los que desempeñó un papel clave, especialmente el proyecto alternativo de código penal alermán de 1966. Su concepto fundamental influyó en la doctrina del derecho penal. La vinculación de principios abstractos y dogmas concretos, de "política criminal y sistema de justicia penal", lo que hoy nos parece evidente, era ya una idea central de Roxin.

La riqueza de las figuras que introdujo en la doctrina penal y que hoy se utilizan de manera generalizada es inconfundible: en el plano de la injusticia, la doctrina de la atribución objetiva, la creación ilícita de peligro y el aumento del riesgo; en la teoría de la participación, la doctrina del control del hecho, la autoría mediata a través de los aparatos organizativos de poder y la categoría de los delitos de deber; en el plano de la culpa, una revisión exhaustiva de los motivos de exclusión de la culpa, la tentativa fallida y la razón criminal: todas estas categorías que hoy nos son tan familiares se pueden rastrear hasta su creatividad y compromiso. 

Ninguna pregunta era demasiado grande o demasiado pequeña para él; Para él todo pertenecía al mismo conjunto y sólo podía pensarse y comprenderse en conjunto.  

Estos grandes logros fueron eclipsados ​​​​solo por la personalidad única de Claus Roxin: su ingeniosa inventiva, junto con un cuidado meticuloso en la utilización de otros conceptos, que nunca trató injustamente, y con toda su diligencia, condujeron a la gigantesca obra que culminó en el libro de texto de más de 2.000 páginas sobre la Parte General (AT) del Derecho Penal. 

Ni un centímetro por detrás está su labor académica en el aula, que no sólo ha permitido a innumerables generaciones de estudiantes comprender en profundidad incluso las figuras dogmáticas más complicadas y les ha animado y capacitado para pensar de forma independiente, sino que también les ha encantado con su brillantez intelectual y retórica.  

Pero sus pensamientos no son sólo recuerdos, siguen siendo la realidad, el rostro del derecho penal alemán, su mejor lado. Como legado, deja una manera inimitable de hacer ciencia: abierta a la práctica, abierta al mundo, recibida con entusiasmo por ambos, siempre escuchando y discutiendo con argumentos fuertes y bien pensados, nunca desagradablemente didáctica. Una brillante ciencia jurídica penal con rostro humano, ante la que hoy nos inclinamos con gratitud y respeto a un Gran Maestro.

Bernd Schünemann y Luís Greco

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